Un espectáculo de sketches sin filtro, sin vergüenza y con bastante mala leche. Cuatro intérpretes saltan de personaje en personaje para desmontarlo todo: la política, el postureo, las relaciones, el curro, la cultura y cualquier cosa que se ponga a tiro. Nada es sagrado y todo puede convertirse en un gag. Situaciones absurdas, discursos que no llevan a ningún lado, cuerpos que hablan más que las palabras y un ritmo que no te deja respirar demasiado entre risa y risa. Aquí se juega con lo incómodo, lo ridículo y lo exagerado hasta que ya no sabes si reír o mirar para otro lado. Otto Stragman es comedia salvaje, rápida y un poco cabrona. De esa que te hace gracia… y luego te das cuenta de que iba por ti.