La colección está formada por elementos aparentemente carentes de valor, como trozos de papel, cupones de compra, guantes desechables, vasos de cartón, servilletas, piedras, hojas o palos recogidos durante paseos y viajes. Objetos que, desde la mirada adulta, podían parecer basura o elementos prescindibles, pero que para la niña adquirían un carácter único y especial.