En esta serie, Marco Alom se fijará en las líneas de trabajo que a raíz de aquella pregunta han permanecido como propiamente suyas para buscar una respuesta porque las considera tan vigentes como siempre y a la vez aún no cerradas, abiertas a ser debatidas. Porque al fin y al cabo la respuesta a la pregunta “¿qué es lo que permanece?” tiene un principio de respuesta, una que la Humanidad siempre ha usado: convertir lo que se nos escapa en un Mito, en una historia que trascienda y fije aquello que una vez fuimos y que hoy solo es papel y tinta. Marco Alom (Los Gigantes, Tenerife. 1986) realiza en la presente exposición un acto poético que busca hablar de la ruina de un mundo que desaparece, volviéndose un recuerdo; ahondar en qué manera se puede fijar lo vivido cuando todo es volátil y tendente al olvido desde su posición como artista plástico. El Dibujo es aquí un proceso que busca hacer tangible algo tan efímero como aquello que se agranda cuanto más se añora. El paisaje desaparecido se vuelve tótem; los antiguos papeles ideados para ser metáfora de lo bello, ahora son devorados por los hongos y la experiencia ya lejana, ahora se vuelve fábula.